14.02.2021
Por Ricardo Kirschbaum

Cambio de tono, maquillaje y ¿Macri, senador?

Con la elección en la mira, el Gobierno apunta a recuperar a votantes que se han alejado decepcionados. La oposición, ensaya candidaturas.


Escenas de la Argentina en año electoral. Aplausos empresarios para el ministro Martín Guzmán por haber dicho una verdad de Perogrullo. Que la inflación es producto de problemas estructurales de un país que gasta más de lo que produce. En otro momento, esa herejía hubiera requerido el potro de tormentos para el jefe de Economía.

El mismo tono equilibrado usó en Tucumán, en el acto que el gobernador Manzur le armó a Alberto Fernández, para advertir sobre el necesario control de la emisión para evitar presión sobre el dólar y la inflación que ha tomado un peligroso envión. Felipe Solá captó esa sintonía en la reunión con los dirigentes del campo con el Presidente, al que fue invitado como una muestra de que ahora hay armonía entre ellos. El Canciller mostró que en ese terreno si se maneja con solvencia y conocimiento.

Y todo esto se ensambla con el brusco cambio de posición sobre el retorno a clases, alejándose en los hechos de la resistencia de los gremios docentes. Si sumamos la modificación del impuesto a las Ganancias, de la mano de Sergio Massa, fórmulas para aumentar el consumo en 36 cuotas, e incentivos y blanqueos para la construcción, el esfuerzo apunta a recuperar a los sectores que se han alejado decepcionados con el gobierno que votaron. Las elecciones todo lo pueden, hasta la incipiente pax interna que da aire al peronismo no kirchnerista. ¿Simple maquillaje? ¿Oportunidad para equilibrar el gobierno?

La cuestión principal -la vacunación estará lejos de alcanzar a la mayoría de la población- es que el dólar no se desborde. El acuerdo con el FMI contribuirá con ese objetivo, salvo que prevalezcan las tendencias más radicales, siempre listas. La negociación sigue pero todavía el gobierno de EE.UU. no terminó de formarse ni tomó decisiones, como por ejemplo cambiar a su representante en el FMI.

Las necesidades locales no se compadecen con el movimiento paquidérmico de la nueva administración demócrata. Solo en la Casa Blanca hay interlocutores habilitados pero no en otras áreas como el Tesoro y la diplomacia, cargos que deben pasar por el Senado.

Se sabe, por ejemplo, que el embajador Brian Nichols, ahora en Zimbabwe, aunque antes estuvo en Perú, sería la voz del Departamento de Estado para la región, pero necesita ser ratificado. Esa diacronía en muchos temas puede demorar lo que Fernández y Guzmán necesitan con urgencia.

La oposición también tira globos de ensayo. Hay quienes impulsan candidaturas con una lógica distinta -Diego Santilli, en la Provincia; Martín Lousteau y Facundo Manes en la Ciudad- y también quieren sorprender con Mauricio Macri peleando un lugar en el Senado por Córdoba, haciendo una retorcida interpretación de la ley.

Como el oficialismo, la oposición piensa que esta elección determinaría el resultado de la presidencial por venir. En este país esos diagnósticos pueden quedar patas para arriba.

 

Fuente: Clarin.com



Post img Post img Post img

OPINÁ SOBRE ESTA NOTICIA