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<< LA RED NOTICIAS ¿Es viable gobernar sin la oposición? >>
11.09.2017 | Por Rosendo Fraga
Si un profesor en Harvard presenta a sus alumnos el siguiente caso:

“En un país X, con sistema federal, un Presidente que ha ganado por estrecho margen en segunda vuelta, tiene sólo 15 de 72 senadores, 84 de 257 diputados, 5 de 24 gobernadores, no tiene base propia en el sindicalismo, que en ese país es muy poderoso, ni tampoco en los movimientos sociales que han adquirido protagonismo y poder. Pero no ha dado a la oposición ninguno de sus veintiún ministerios, ni participación alguna en el gobierno. ¿Puede gobernar?”.

La respuesta de los alumnos, de acuerdo a lo aprendido en materias como teoría política, historia de las instituciones, sistemas políticos y política aplicada, entre otras, será que no podrá gobernar, dado que en una situación de este tipo, se requiere armar una coalición con sectores de la oposición para poder tener gobernabilidad.

De esta forma,- sin dar participación a la oposición,- han intentado gobernar los cinco presidentes no-peronistas electos desde que irrumpió el Peronismo en la vida política argentina hace ya más de siete décadas: Frondizi, Illia, Alfonsín, De la Rúa y Macri.

Sólo el primero, tuvo una idea diferente y buscó formas para integrar al Peronismo, pero no tuvo margen político,- en los factores de poder, los grupos de presión y gran parte de la opinión pública el anti-peronismo entonces era muy fuerte,- y el triunfo electoral del Peronismo en la provincia de Buenos Aires, en marzo de 1962, precipitó su caída.

Illia gobernó con mayoría en el Senado, minoría en diputados, la mitad de los gobernadores opositores y con el sindicalismo en contra. En sus casi tres años de gobierno, siempre su gabinete fue exclusivamente radical. El triunfo del Peronismo en la provincia de Buenos Aires en las legislativas de 1965, fue una de las causas de su caída el año siguiente.

Alfonsín gobernó con más de la mitad de los gobernadores peronistas, nunca tuvo mayoría en el Senado y a partir del triunfo del Peronismo en la provincia de Buenos Aires, en 1987,- como en la casi totalidad del país,- perdió la mayoría que tenía en diputados. El sindicalismo le realizó 13 paros generales. Nunca intentó un gobierno de coalición, ni aún en los momentos más críticos en 1989, que lo llevaron a dejar anticipadamente el poder.

De la Rúa gobernó con el Senado con mayoría peronista, los gobernadores incluyendo el de Buenos Aires con la misma pertenencia política, sin mayoría propia en diputados y el sindicalismo le realizó 8 paros generales en sólo en dos años. Tras la ruptura de su alianza con el Frepaso, nunca intentó un gobierno de coalición, ni aún después de perder la elección legislativa en 2001, siendo Eduardo Duhalde el candidato ganador en la provincia de Buenos Aires. La situación derivó en una crisis y la renuncia del Presidente Macri es así el quinto Presidente no-peronista y tiene la relación de fuerzas en el sistema político descrita en el supuesto ejercicio de Harvard y como sus cuatro predecesores no ha avanzado en la alternativa de construir una coalición con sectores de la oposición, del amplio y contradictorio abanico que presenta el Peronismo.

En su primer año de gobierno, avanzó en lo que llamó “el arte del acuerdo” al que convocó el 1 de marzo de 2016. Se presentó en el Foro de Davos el verano del año pasado junto con Sergio Massa, como expresión de la oposición con la cual iba a consensuar. Desde Brasil, con la experiencia de un gran político y hombre de estado, Fernando Henrique Cardoso aconsejaba a Macri formalizar una alianza con sectores de la oposición.

Fueron 84 las leyes sancionadas en base a este acuerdo en diputados y negociando con los gobernadores justicialistas para el Senado en 2016. Pero en los seis meses de sesiones ordinarias de 2017, el Congreso sólo ha sancionado 27 leyes. Provenientes del Ejecutivo nada más que 9. Ocho de ellas fueron protocolares y con contenido concreto sólo la ley de emprendedores.

Es decir que la estrategia de polarización,- quizás manifestación política de la grieta, - ha llevado a una virtual parálisis del sistema político, antes que el resultado de la elección legislativa,- que bien puede haber sido anticipado por las PASO,- determine las condiciones de gobernabilidad emergentes de la misma, pudiendo anticiparse que Cambiemos sumará más legisladores, pero sin llegar a la mayoría en ninguna de las dos cámaras.

Pero más allá del resultado del 22 de octubre, algo es seguro: gobernar requerirá retornar a la estrategia del “arte del acuerdo”. Lógicamente, Macri lo hará desde condiciones diferentes si gana o pierde la provincia de Buenos Aires.

La Argentina tiene antecedentes de coaliciones electorales exitosas. Fue implícita la de Alfonsín y explícitas la de De la Rúa y Macri.

Registra muy pocas experiencias de coaliciones parlamentarias permanentes entre oficialismo y oposición para lograr la mayoría. De lo que seguro ha carecido es de coaliciones de gobierno con participación de la oposición.

Quizás en esta cuestión se encuentre el desafío político más importante que enfrenta Mauricio Macri en la segunda parte de su mandato.



Fuente: Clarin.com

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